silenciosa, sin hacer ruido.
Únicamente se escucha el crujir de las hojas al ser pisadas.
Respiro el aire fresco de la mañana
sonrío al notar un rayo de sol en el rostro
y me sumerjo en el frondoso bosque de hayas.
Siento el abrazo de la madre naturaleza,
me impregno de sus olores
de sus texturas
de su paz.
A lo lejos se levanta
imponente y robusta
una roca .
El lugar perfecto para descansar
y desde allí
admirar el paisaje majestuoso en el que me encuentro.
La cuna de mi yo,
el encuentro conmigo misma
con mi ser.
Descubro bruma, neblina
todo está oscuro de repente
se me acelera el corazón
y de repente siento miedo.
Desaparece la paz.
Quiero escapar
salir de ese espacio
pero algo me lo impide.
No puedo mover las piernas
mis manos están paralizadas.
Tiemblo,
grito,
lloro..
Y de repente una voz me dice:
-Abre los ojos,
¿por qué temes en este hermoso lugar?
Léntamente abro los ojos
me veo sobre la roca.
Estoy radiante, brillante por la intensa luz del sol.
Sonrío
y descubro en el suelo
el vendaje que a veces me pongo en los ojos
sin darme cuenta.
El vendaje que me daba sombra
y me quitaba la vida por momentos.
"Nunca una noche ha vencido al amanecer, y nunca un problema ha vencido a la esperanza."

Realmente preciosa.
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